Los niños y niñas no deben se siempre felices. Esta afirmación puede ser políticamente incorrecta y más aún, en los tiempos que corren.
Antes de continuar, debo puntualizar que no trato de juzgar ni criticar actitudes como padres, simplemente, se trata de parar un poco y reflexionar sobre lo que es verdaderamente bueno para nuestros hijos, que son lo que más queremos en este mundo.
Yo, ante todos vosotros, reconozco que soy "una madre facilitadora" aunque estoy intentando remediarlo poco a poco.
Os explico qué es ser "una madre facilitadora".
De forma habitual intentamos que nuestros hijos no sufran, hacemos lo imposible para que su día a día sea lo más fácil posible, les quitamos cargas, recogemos lo que dejan, estamos atentas a sus deberes y sus exámenes... estamos obsesionadas con el que no sufran y que sean felices. Es agotador para nosotras y ante todo, nada bueno para ellos.
Hemos confundido felicidad, con facilidad y hemos transformado esa felicidad con sobreprotección.
Para todos nosotros, el desarrollo integral de nuestros hijos y su felicidad son objetivos primordiales, por lo tanto, vamos a intentar ver como hacer funcionar el binomio de felicidad/desarrollo para que nuestros hijos e hijas crezcan y desarrollen todas sus facetas de forma armónica.
Los niños y niñas deben sentir y conocer todos los sentimientos que durante toda su vida los va a acompañar y que los hará crecer como personas. La felicidad es uno pero la frustración, el miedo. la rabia... también y deben conocerlos, interiorizarlos y saber afrontarlos.
En este sentido, es importante que:
DEJA QUE SE EQUIVOQUE. Si no se equivoca , si no comete errores, no va a aprender. Déjales hacer y no le des directamente la solución. Lo que sí puedes hacer es preguntarle qué le sucede, si puedes ayudar en algo que te lo indique, qué te diga cómo se siente en ese momento, que te explique si sabe dónde se está equivocando....
En este sentido conseguirás:
- Que el niño se esfuerce en buscar soluciones.
- Aumentarás su autoestima.
- Fomentarás su autonomía.
- Lo pondrás en situaciones reales, ya que a lo largo de su vida se tendrá que equivocar.
DALE RESPONSABILIDADES. Siempre acordes a su edad y de esa manera los ayudarás a madurar, fomentas su autonomía, les haces saber que vas confiando en ellos..
DEJA QUE TOME SUS DECISIONES Y ASUMA SUS CONSECUENCIAS. Tiene derecho a equivocarse, es más, debe equivocarse y permite que se equivoque. En este sentido tú:
- No le critiques cuando algo que ha decidido le sale mal.
- Elogia sus buenas decisiones.
- Anímale a continuar.
- Haz sugerencias y críticas constructivas.
- No utilices frases como: ya te lo dije, si me hubieses hecho caso....
PON LÍMITES Y NORMAS. De verdad que es una de las mejores expresiones de que quieres a tus hijos. A través de los límites y las normas fomentas sus habilidades sociales, les haces saber hasta dónde puede llegar su conducta, les sirve de orientación y guía.
Con todo esto conseguiremos evitar que nuestros hijos en un futuro sean personas con miedos, inseguridades, que se sientan insatisfechas, débiles ante las adversidades.... que no lleguen a ser FELICES ( máximo miedo para madres y padres).
Son pautas sencillas que te costarán muy poco pero con las que conseguirás mucho. ¿Lo vas a intentar?.